miércoles, 12 de octubre de 2011

EL ARTE AL ALCANCE DE TODOS

El Arte Público en la ciudad permite distintas intervenciones como la búsqueda de un espacio para resignificarlo, para cargarlo de contenido allí donde hay receptores masivos que circulan por la vía pública.  O también, es un lugar que ya conlleva una carga simbólica que promueve la discusión, como son los lugares donde los habitantes comparten hábitos y donde existe un lenguaje social común como es el caso del Club Nueva Chicago y los murales de Cristian Glazer. Su último trabajo se presentó el  23 de septiembre en la muestra “100 pintores  100 con Cristina” en la Universidad Nacional de José C. Paz (Alem 4731) y estuvo hasta el 24 de octubre.
Este artista se nutrió del arte desde pequeño cuando estudió dibujo y pintura en un Instituto de su barrio, Villa Lugano, y luego siguió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. Un artista versátil dedicado a los murales, pintura, escultura y otras técnicas. Prácticas y experiencias que lo llevaron a hacer los Murales en la cancha de Nueva Chicago y tener una vivencia inigualable al pintar por amor al arte su tan querido Club y con gran efusión lo expresa: “Además de la vocación artística, me movilizó la pasión que siento de toda la vida por mi querido Chicago y la insistencia y colaboración permanente de los compañeros de la Intendencia del estadio. De alguna manera quise compartir mi arte con todos aquellos que sienten lo mismo que yo. Y la devolución y el cariño del hincha es permanente, por lo que la tarea está cumplida”. El artista afirma que se inspiró en el Club Cárdenas y en la participación colectiva y la convivencia cotidiana con la solidaridad, en este lugar donde los niños del barrio pasan sus tardes socializando. Su sentimiento de participación lo vivió cuando empezó el mural del Centenario con cerámica partida, en comunión con los niños y vecinos que todos los días y durante horas, partiendo los pedacitos y separando los colores, formaron parte de la conmemoración de un siglo.
Las paredes del Club guardan parte de la memoria colectiva del barrio. La idea de conmemoración  implica un acto de memoria pública a partir del permanecer en el acontecimiento como recuerdo compartido. Poniendo el acento en el sentido simbólico del espacio  político-social  y el rescate de la memoria, se transforma así en un arte urbano de resistencia. Este arte despierta los recuerdos de nuestros mayores en el mural de Eva Perón. Así nos cuenta Glazer: “Cuando estaba pintando a Evita era conmovedor como los "viejos" se acercaban y me iban contando sus historias. Que "la Eva" le había dado la casita, que gracias a ella habían podido "tener algo en esta vida”. Practicar la memoria es evitar que la historia se agote en documentos o monumentos. Es perturbar, es interrogarse en  el caminar cotidiano o en el disfrute de un partido. La memoria colectiva recuerda a un tiempo de manera individual, social y pública. Otorga sentido y carga simbólicamente el territorio intervenido, ubicándolo en situación de construir un ámbito de recuerdos comunes.
Todo lo que transforma los espacios aparentemente inalterables, cambian la mirada social.  La mirada participativa se mantiene alerta ante las palabras y las imágenes que transitan la ciudad: “Mientras realizo un mural en un espacio público lo más destacado es la percepción inmediata de los niños que pasan y siempre dan su opinión sin tapujos o prejuicios. Cuando viajo en colectivo o manejo y veo una pared con un mural es como que respiro aire fresco, siento emoción y espero que la gente sienta lo mismo”. Este aire fresco, renovado, es la necesidad de vivir en el arte, que no sea ajeno a nosotros, que no esté encerrado en cuatro paredes y sea inaccesible para muchos. El arte debe salir a nuestro encuentro y toparnos con él cada día. Glazer disfruta de la Feria los domingos, el teatro comunitario y las murgas pero concluye que los espacios para las artes plásticas están un poco rezagados en Mataderos y que el Gobierno de la Ciudad debería fomentar e invertir en el Arte Público así los artistas puedan intervenir el espacio urbano y que cualquier muro del barrio pueda convertirse en un hecho artístico. Es embellecer la ciudad y hacer una apertura artística, que sea compartida con los vecinos y esté al alcance de todos.

Por Silvana Heredia




“... y Marchando por la vida de la mano”

 El 20 de septiembre fue el Día del Jubilado. Millones de Adultos Mayores pudieron festejar este año su día, en cientos de festejos en todo el país, que los tuvieron como protagonistas. Los derechos de la Ancianidad  en nuestro país se remontan al año 1948, en el que Eva Duarte de Perón los promulga a través de un discurso en el Ministerio de Trabajo con el pedido expreso al Presidente de la Nación  de que sean incorporados en la legislación. Así en 1949 se incorporan a la Constitución Nacional, convirtiéndose la Argentina en país pionero de la reivindicación de los Derechos Sociales de la Ancianidad. Desde la fundación Eva Perón se construyeron hogares y se crearon  pensiones para los mayores en situación de desamparo. 
Algunos de los derechos promulgados fueron: el Derecho a la Asistencia, esto atañe a la protección integral con responsabilidad de la familia y el Estado, el Derecho a la Vivienda, a la alimentación, sana y adecuada a la edad,  el Derecho a la vestimenta, a la salud pública, al esparcimiento, al respeto, entre otros. Lamentablemente, luego de 1955, con el golpe de la denominada Revolución Libertadora, tanto la constitución de  1945, como todos sus derechos, fueron anulados y destruidos. Los gobiernos que sucedieron, oscilaron entre la indiferencia y las políticas perjudiciales para los Adultos Mayores, desde la reducción y congelamiento de los haberes jubilatorios, hasta el abandono en materia social.
  Hoy nos encontramos con que los Adultos Mayores, después de estas experiencias, han logrado organizarse en defensa de sus derechos e intereses, y han formado muchísimos centros de jubilados y asociaciones desde donde se ayudan mutuamente, se entretienen, se forman en cuestiones que les interesan, viajan, etc.
  En el Centro de Jubilados y Pensionados Osvaldo Ferrari, seguimos construyendo todas estas experiencias. Actualmente, los días martes a las 17:30 hs, compartimos el espacio del Taller de la Memoria con la profesora María Paz, que no solo es una herramienta importante para el ejercicio cotidiano, sino la posibilidad de conocerse, recrearse y divertirse. Muchas veces funciona como disparador para retomar gustos personales que, por tiempos o distintas cuestiones, se habían dejado de lado, como la práctica de lectura y escritura. Por otro lado realizamos el taller de historia, dictado por la profesora Lucía, en el que se vuelven a trabajar cuestiones de la historia del barrio, que se vinculan con las historias personales y con las grandes historias de nuestro país, y de nuestros antepasados. Algunos de los jubilados han encontrado (o se han reencontrado) con la vocación para el teatro, y actualmente un grupo está ensayando cada viernes a las 10:30 hs una obra que se estrenara próximamente en el teatro de la parroquia San Pantaleón, con el profesor Fernando. Para quienes han descubierto su gusto por la pintura, las profesoras Andrea y Silvana dan clases de Fileteado Porteño todos los lunes a las 17:30 hs, una técnica tan afín a la identidad de nuestro barrio. Continúan desarrollándose los talleres de computación los martes a las 15 hs con el profesor Ignacio y se retomaron los talleres de comunicación los viernes a las 16:00 hs. Sigue abierta la inscripción a las clases de tango con el profesor Eduardo, los días jueves a las 18:00 hs.
  Agradecemos poder festejar un año más el Día del Jubilado juntos, y seguir abogando por los derechos de todos los Adultos Mayores de nuestro barrio y de nuestro país.

Por Centro de Jubilados Osvaldo Ferrari

Les solicitamos a todos los que quieran colaborar con la Biblioteca Popular del Centro, que recibimos donaciones de libros los días Lunes de 15 a 18 y los sábados de 11:30 a 13:30 hs en el Centro de Jubilados y Cultural Osvaldo Ferrari. Cárdenas 2559 o por teléfono al 4686-0393. Muchas Gracias!

martes, 11 de octubre de 2011

EL ARAGÓN ¿Adónde van los recuerdos?


Lugar  histórico y notable de la Ciudad de Buenos Aires, disputado por los barrios de Villa Luro, Parque Avellaneda, Floresta y Mataderos como propio, han pasado por allí figuras importantes del tango, de la literatura y de la cultura en general. En su fachada,  una placa del año 1997 colocada por el Gobierno de la Ciudad dice: “En este lugar funcionó la pulperia y el reñidero de gallos del Sr Pabellón, sitio característico del Camino a Cañuelas, luego Provincias Unidas en 1893 y Juan Bautista Alberdi desde 1919” Lamentablemente hoy ya no existe, fue tirado abajo y en su lugar se construyo una farmacia: hablamos del Café Aragón, ubicado en calle Donizetti 599, esquina que da a la Avenida Juan B Alberdi. Data del año 1813 y los últimos dueños del lugar fueron la familia Aragón, primero José y luego sus hijos, hasta su reciente cierre.
   Sus paredes estaban cubiertas por las huellas del tiempo: afuera, sobre la calle Donizetti  se afirmaba “esquina José Aragón”  y en el interior convivían iconos tan disimiles como la figura de Gardel fileteada, y las publicidades de marcas de otros tiempos, como Vascolet, calentadores Primus, o Almidón Collman. El café se encontraba dividido: hacia Alberdi y Donizzetti estaba el sector de la cafetería, y sobre Escalada estaba la sala de juegos en donde se podía jugar al truco, al billar, al dominó.
  El Aragón era un café de barrio, y era habitual que los vecinos de un lado y del otro asistieran a juntarse, a leer, a jugar, o solo a tomarse un cortado. Por allí pasaron figuras del tango como Alberto Castillo, Alberto La Cueva, y de la cultura, como el estimado escritor e historiador de Mataderos, Ofelio Vecchio o, el también escritor y Presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, José Gobello.
  Aragón, no solo fue un café que retrataba la música y la poesía en sus paredes, como en el caso del poema de Francisco Caparelli “Café de barrio/con calor de trato diario”,   para que todos las pudieran disfrutar, sino que también fue un café cantado por la voz del tango, con su tema especialmente dedicado y que llevara su nombre en el titulo, “Café Aragón” escrito por Enrique Bugatti con música de Ángel Cabral y cantado por Carlitos Acuña1 en donde se reafirma la patria barrial del Aragón:  “Refugio de la fauna cotidiana, igual que tu barrio, Mataderos” Enrique Bugatti nos cuenta del pasado arrabalero del Café: es donde Alberto Castillo empieza a cantar sus primeros tangos, es lugar de disputas, en esa esquina es donde balean al legendario “Pibe Cabeza” y donde habrían matado a un diputado peronista durante el primer gobierno de Perón, es el café de los números de varieté, es el lugar de paso y descanso de los reseros del matadero.
    El lugar en donde se encontraba el Aragón es hoy una farmacia que se construyo rápidamente. Este era uno de los Cafés Notables de la Ciudad de Buenos Aires. Tal designación, no es solo un rotulo a los fines turísticos, sino que conlleva la responsabilidad, en este caso del Gobierno de la Ciudad, de preservarlo como patrimonio histórico ¿Por qué no se intervino, entonces, para evitar su desaparición?
 En su ultima estrofa y, como un presagio, el tango “Café Aragón” canta “Si el Progreso negó sin compasión con plástico y neón a tu pasado, igual vuelven los duendes que acodados escabian junto a vos, Viejo Aragón”.

1Carlos Acuña  fue un cantante del barrio de Mataderos. Puede verse su historia en la nota del diario El Local de Mataderos” del mes de Diciembre de 2010